14 de febrero de 2016

Viajeras incansables

Vanessa atalanta en un claro de bosque de Quercus rotundifolia. Monte de El Pardo (Madrid).
Vanessa atalanta en un claro de bosque de Q. rotundifolia. Monte de El Pardo (Madrid).



Sufren una de las metamorfosis más espectaculares de todo el reino animal, cuentan con millones de escamas recubriendo sus alas y llevan a cabo impresionantes migraciones a lo largo de todo el globo. Las mariposas son uno de esos grupos de animales que ha suscitado gran interés a lo largo de la historia, tanto entre estudiosos de la biología como entre el público en general. Si bien la mayor parte de las personas estamos familiarizadas con estos insectos del orden Lepidoptera tan presentes en casi cualquier hábitat; lo cierto es que la cantidad de ellos que conocemos pone de manifiesto lo muchísimo que nos queda por descubrir. Si en la península ibérica habitan la nada desdeñable cifra de 229 especies de mariposas diurnas, cuando consideramos las cerca de 4.300 especies de lepidópteros nocturnos ibéricos es cuando nos podemos hacer una idea de todo lo que nos pasa desapercibido dentro de este grupo.

En este caso nos ocupa una de las especies que antes aparece dentro del año, y que no es extraño ver aprovechando el calor de los rayos de sol para activar su metabolismo en los días fríos de invierno. Desde principios de febrero podemos ver en nuestros campos a la Vanessa atalanta, perteneciente a la familia de los ninfálidos. Éstos, como el resto de insectos, cuentan con tres pares de patas; sin embargo, esta familia ha optado por reservar sólo dos pares para la locomoción y emplear las patas del par anterior, atrofiadas y recubiertas de pelo, a modo de cepillo para la limpieza de sus ojos y antenas que les serán de vital importancia para orientarse mediante la luz del sol durante sus viajes. Y es que esta especie, como otras muchas de su familia, lleva a cabo una migración digna de admirar teniendo en cuenta el pequeño tamaño de estos animales.

Vista frontal de Vanessa atalanta. Se aprecia el par de patas anteriores recubiertas de pelos blancos a modo de cepillo y las antenas con forma de maza características de los ninfálidos.
En una vista frontal se aprecia el par de patas anteriores recubiertas de pelos blancos a modo de cepillos, los palpos labiales que protegen y limpian la espiritrompa, enrollada entre ellos, y las antenas con forma de maza características de los ninfálidos.

La protagonista de esta entrada ha nacido en la península ibérica, pero pronto y sin más guía que su instinto y la posición del sol debe emprender un viaje de nada menos que 3.000 km. que le llevará hacia el norte de Europa, alcanzando incluso la península escandinava. Cuando llegue allí junto a otros ejemplares de su generación, se apareará, pondrá sus huevos y morirá tras cumplir su ciclo, dejando que sus descendientes sean los que hagan el viaje de regreso al sur de Europa y el norte de África.
Así, durante el otoño, las mariposas nacidas en el norte descendientes de las que podemos ver durante los meses actuales en la península, volverán a nuestras latitudes para poner fin a su ciclo vital y dejar preparada la puesta de la siguiente generación cuyas orugas se alimentarán mayormente de ortigas y volarán, convertidas en mariposas, a finales del invierno siguiente.

Y de propina...
Las mariposas que viven en alta montaña o en latitudes elevadas suelen tener colores oscuros para captar mejor la radiación solar y así obtener el calor necesario para activar su músculos alares sin gastar energía.



Dominio
Reino
Subreino
Clado
Filo
Subfilo
Clase
Orden
Familia
Subfamilia
Género
Especie
Eukarya
Animalia
Eumetazoa
Bilateria
Arthropoda
Hexapoda
Insecta
Lepidoptera
Nymphalidae
Nymphalinae
Vanessa
V.atalanta